
Por mucho, mi compositor Clásico favorito... antes de leer el siguiente artículo deben escuchar esta hermosa composición, mi gran favorita... creánme, la primera parte jamás la podrán olvidar...
Il Sospetto (RV 199) de Vivaldi interpretado por I-MUSICI
Al morir Vivaldi en Viena en 1741 (en la máxima soledad), sus contemporaneos tal parece que tuvieron prisa por olvidar la manera en que este gran compositor había iluminado la vida musical de Europa en las cuatro primeras décadas del siglo XVIII; muy probablemente por la influencia generalizada de la Italia donde "todo era moda" y por tanto "la música del año pasado ya estaba fuera de uso...".
Durante el siglo XIX las sombras se disiparon un poco en torno a Vivaldi ayudado por el resurgimiento de Bach... Sin embargo a pesar de eso aun a principios del siglo XX Vivaldi seguía siendo un gran desconocido...
El fin de la primera guerra mundial tal parece haber marcado el fin de esa era de olvido. En 1922 se publicó (por Wilhelm Altmann) el primer catálogo de obras de Vivaldi por entonces conocidas pero aun faltaba mucho... Entre 1926 y 1930 gracias a tres afortunadas casualidades sucesivas lograron reunirse en la Biblioteca Nacional de la Universidad de Turín 27 volúmenes de manuscritos que habían pertenecido a Vivaldi, estos contenían partes de su producción completamente desconocidas.
La historia comienza en 1926 en un colegio salesiano de Monferrato, cuyo superior hizo tasar y poner a la venta noventa y siete volúmenes polvorientos de manuscritos abandonados en una biblioteca para poder financiar las obras de rehabilitación de los edificios conventuales. El profesor Alberto Gentili, de la biblioteca de Turín, identificó entre ellos catorce volúmenes de manuscritos de Vivaldi procedentes de una colección dividida. Los responsables de la biblioteca turinense, guiados por los genealogistas, lograron identificar seguidamente al propietario de aquella preciosa parte que faltaba en la persona del Marqués de Génova, que sólo accedió a deshacerse de su colección después de que su confesor particular le hubiera sometido a diplomáticas presiones. La tercera etapa de la asombrosa resurrección fue la compra de las dos colecciones, realizada por la Biblioteca Nacional de la Universidad de Turín a dos turineses, el agente de bolsa Roberto Foà y el industrial Filippo Giordano (si Filippo Giordano ¿curioso no? ;P´ ), que habían perdido cada cual a un hijo en edad juvenil y en situaciones dramáticas, decidieron perpetuar su memoria en 1927 y 1930 financiando a la Biblioteca la nueva compra de la colección con los veintisiete volúmenes de Vivaldi, conocidos hoy bajo el nombre de sus dos hijos: las colecciones Mauro Foà y Renzo Giordano.
Esta adquisición reveló al mundo musical que su obra constituía, en realidad, un vasto conjunto que reunía música instrumental y vocal, tanto sacra como profana. Gracias a los manuscritos turineses, los anémicos inventarios establecidos por los pioneros de los estudios vivaldianos se enriquecieron con varios centenares de conciertos de forma e instrumentación variadas, y además con veintidós partituras de ópera, serenatas, cantatas de cámara, partes de misas y vísperas y decenas de salmos y motetes.
Entre muchas otras cosas y entre ellas la Segunda Guerra Mundial, frenaron por desgracia la exploración de lo que se había descubierto. No obstante, en 1939, La Settimana Vivaldi, que fue organizada por La Accademia Chigiana de Siena celebró el redescubrimiento del compositor veneciano, muchas de cuyas obras jamás habían vuelto a escucharse desde la muerte de Vivaldi en 1741. Entre ellas se hallaban el Stabat Mater y el Gloria que se harían célebres más tarde. Se había puesto en marcha el Renacimiento de Vivaldi.
Saludos_!

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